La costa Atlántica europea es un extenso litoral definido por cabos rocosos, extensas marismas y ricas rías que han marcado una forma de vida estrechamente relacionada con el mar. A pesar de su extensión, el litoral comparte peculiaridades biogeográficas y culturales en las que se inspirarán los proyectos de Atlántico Interiorismo.
Tal vez no hayas oído hablar del Arco Atlántico o la Europa Atlántica. Son términos antropológicos utilizados para definir la costa occidental de Europa que está bañada por el océano Atlántico. A pesar de su amplia extensión, esta región -posiblemente por sus conexiones de las rutas marítimas-, comparte peculiaridades culturales y biogeográficas. Recorriendo el norte de Portugal, el noroeste de España, el norte y oeste de Francia, las islas británicas, los Países Bajos, el noroeste de Bélgica, noroeste de Alemania y Dinamarca, llega hasta el suroeste de Noruega.

Desde un punto de vista estrictamente físico, la mayor parte de la costa de la Europa Atlántica puede ser considerada una misma región biogeográfica. Con excepción de ciertas partes de Escandinavia y del Báltico, estas zonas comparten un clima y condiciones físicas similares, dando lugar a un paisaje con vegetación y fauna endémicas.
Las potentes fuerzas de la marea, el viento y el oleaje son las principales responsables de que este litoral sea tan variado, dinámico y rico en hábitats y especies. Acantilados azotados por el viento, cabos rocosos al descubierto y rías angostas contrastan drásticamente con largas playas de arena, bahías resguardadas y extensas marismas, según el informe de Red Natura 2000.
Más de la mitad de los 117 tipos de hábitats que existen en el mundo se encuentran en la región atlántica. Esto se debe al clima templado, a la riqueza de la tierra y, especialmente, a su larga y variada costa. Alrededor de la mitad de los hábitats halófilos y litorales, y 17 de las 21 dunas que existen, se encuentran en esta región.
La vegetación del Atlántico es variada y abundante gracias al clima existente de temperatura suave y frecuentes precipitaciones. Con este clima proliferan los bosques de árboles de hoja caduca que pierden sus hojas al llegar el invierno para poder rebrotar en la primavera. En la costa Atlántica destacan los árboles como las hayas (Fagus sylvatica), el castaño (Castanea sativa), los robles (Quercus) o plantas como los helechos arbóreos (Dicksonia sellowiana). Además, también predominan extensas praderas y los matorrales, siempre que las temperaturas no sean demasiado bajas.
Pero esta conexión no es exclusivamente física, sino también biológica. Los arqueólogos han observado características comunes en los pobladores prehistóricos del Arco Atlántico. Algunos estudios genéticos muestran esta interrelación entre grupos de población de los distintos territorios.
Origen celta y cultura castrexa
La Europa Atlántica es un término utilizado también para designar al territorio ocupado por los pueblos célticos de Europa Occidental.

Varios autores, como Otero Pedrayo y Orlando Ribeiro, han defendido la existencia de una unidad cultural en el Arco Atlántico que hunde sus raíces en la prehistoria, pero que aún pervive en la actualidad, gracias sobre todo al comercio marítimo.
Este marcado carácter atlántico generará sociedades y costumbres propias, y en Galicia derivará en la cultura castrexa, que supone la definitiva sedentarización de la población de la costa atlántica en los castros.
Las casas castreñas tenían unos 3,5 a 5 m de longitud y eran generalmente circulares, de piedra y con techos de paja, con una columna central. Sus calles eran generalmente regulares, surgiendo algún tipo de organización central.
Esta es… la esencia Atlántica.


